¡Aplica estas estrategias para minimizar las facturas de reparación de los equipos de tu bar!

Para que tus ganancias suban como la espuma de las cervezas que sirves, necesitas minimizar los costes. Para que tu local se mantenga en pleno apogeo, tienes que convertirte en un amante del mantenimiento preventivo.

Si un equipo se avería sin previo aviso, estarás en un aprieto. Tendrás que sacar dinero que no reflejabas en tu presupuesto y mermarás tu capacidad de atención al público. Dos golpes muy duros para la economía del establecimiento, ¿no?

¿En qué te ayuda el mantenimiento preventivo de tus equipos?

Si en épocas veraniegas se daña el aire acondicionado de tu bar, esa circunstancia repelerá a tus clientes. Ahuyentando incluso a los potenciales clientes que hubiesen quedado fascinado con el concepto de tu bar.

El mantenimiento preventivo disminuye el riesgo de desperfectos imprevistos de tu maquina de hosteleria. También minimiza los costos de las reparaciones urgentes, estos suelen superar el precio de un mantenimiento preventivo.

maquina de bar

Por otra parte, mantiene a raya la propensión a dejar de generar ingresos debido a fallas en los equipos.

¿Cómo ejecutar un programa para el mantenimiento preventivo?

Cerciórate de que cada equipo posea su manual escrito de mantenimiento, pueden ser también sus instrucciones de uso. ¿Lo perdiste? ¡No te preocupes! Los fabricantes suelen tenerlos para su descarga por Internet.

Haz una carpeta para cada equipo del bar. ¿Qué deberá contener? Serán básicos los detalles como nombre, modelo, marca, año de adquisición, especificaciones, manual de mantenimiento y su garantía.

También será elemental el número o contacto de un especialista en caso de averías. Asimismo, se incluirán copias de facturas de las reparaciones del equipo, un registro de las visitas del soporte técnico señalando costos y fechas.

Fija un plan para el mantenimiento preventivo de cada maquinaria del bar. Deberá ser sencillo y comprensible para que los empleados lo apliquen sin problemas.

Elabora un calendario para el mantenimiento, siguiendo las fechas sugeridas por los fabricantes. Pueden organizarse de forma mensual, trimestral y anual puntualizando la acción: calibrar el termostato, cambio de filtros, etc.

Por último, ¡apóyate en tus empleados! Ellos utilizan el equipo, les será sencillo notar cuando estén funcionando pobremente o tengan fallas.

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